La durabilidad del concreto armado es una de las preocupaciones centrales en la ingeniería civil contemporánea. Si bien el concreto es un material robusto por excelencia, su naturaleza porosa lo hace susceptible a la intrusión de agentes agresivos vehiculizados por el agua. La corrosión de la armadura de refuerzo, la carbonatación y la degradación estética no son meros problemas cosméticos; representan una amenaza directa a la estabilidad estructural y a la rentabilidad del activo inmobiliario. En este escenario, la impermeabilización de las estructuras deja de ser una partida secundaria en el presupuesto para convertirse en un garante de la vida útil del edificio.
Durante la reciente participación en ferias especializadas del sector, como Expoconstrucción, se ha evidenciado un cambio de paradigma en el tratamiento de estas patologías. Bajo la premisa de posicionarse como "Líderes y expertos en impermeabilización", MAPEI ha presentado al mercado colombiano un portafolio de soluciones químicas que trascienden las barreras asfálticas tradicionales, introduciendo tecnologías cementosas y poliméricas de alto desempeño capaces de interactuar químicamente con el sustrato para garantizar la estanqueidad.
Para abordar las soluciones químicas de construcción en el ámbito de la estanqueidad, primero es necesario diagnosticar el mecanismo de falla. El agua penetra en las estructuras a través de tres vías principales: permeabilidad intrínseca del material, capilaridad y fisuración.
Una vez el agua ingresa en la matriz de cemento, se desencadenan patologías del concreto críticas:
Corrosión electroquímica: El agua, combinada con oxígeno y cloruros, despasiva el acero de refuerzo. Al oxidarse, el acero aumenta su volumen, generando tensiones internas que fracturan el recubrimiento de concreto (spalling).
Lixiviación: El paso constante de agua disuelve los compuestos de calcio, debilitando la pasta de cemento y aumentando la porosidad, lo que acelera el ciclo de degradación.
Afectación a la salubridad: En edificaciones habitacionales, la humedad propicia el crecimiento de moho y hongos, afectando la calidad del aire interior y la salud de los ocupantes.
El costo de reparación de una estructura dañada por corrosión es exponencialmente más alto que la inversión inicial en un sistema de impermeabilización adecuado. Por ello, la ingeniería moderna exige sistemas preventivos, no solo correctivos.
La industria ha evolucionado desde el uso de emulsiones asfálticas básicas hacia membranas inteligentes. La oferta técnica presentada por MAPEI en eventos como Expoconstrucción se centra en sistemas que ofrecen versatilidad ante distintos tipos de presión hidrostática.
Un criterio de diseño fundamental ignorado con frecuencia es la dirección de la presión del agua:
Presión Positiva: El agua presiona la membrana contra el sustrato (ej. piscinas, tanques, cubiertas).
Presión Negativa: El agua intenta despegar la membrana del sustrato (ej. sótanos, muros de contención, fosos de ascensor).
Las nuevas tecnologías cementosas flexibles bicomponentes han demostrado un desempeño superior en ambos escenarios. A diferencia de las mantas prefabricadas que pueden delaminarse bajo presión negativa, los morteros osmóticos y las membranas líquidas cementosas de MAPEI crean un enlace monolítico con la superficie, resistiendo contrapresiones severas.
El posicionamiento de la marca como referente técnico en impermeabilización se sustenta en la introducción de productos que responden a la necesidad de "innovación" en el sector. La tecnología de polímeros modificados permite que los morteros impermeabilizantes tengan capacidad de "puenteo de fisuras" (crack-bridging).
Esto significa que, si la estructura sufre micro-movimientos o asentamientos térmicos que generan fisuras en el sustrato, la membrana tiene la elasticidad suficiente para elongarse sin romperse, manteniendo la hermeticidad. Esta propiedad es vital en un país sísmicamente activo como Colombia, donde las estructuras están sometidas a cargas dinámicas constantes.
Además, la línea presentada incluye soluciones de secado rápido, lo cual es crítico para la productividad en obra. En climas húmedos o temporadas de lluvia, la capacidad de un producto para resistir el lavado por lluvia pocas horas después de su aplicación marca la diferencia en el cronograma de ejecución.
Reportes técnicos de la industria, difundidos por la Asociación Colombiana de Ingenieros de Sistemas (ACIS), correlacionan este crecimiento corporativo con la aceptación del mercado hacia soluciones de mayor especificación técnica, sugiriendo un cambio de paradigma donde los constructores priorizan la durabilidad sobre el costo inicial.
No existe una impermeabilización estructural infalible si la aplicación es defectuosa. MAPEI ha identificado que la capacitación es el eslabón clave para el éxito del sistema. A través de iniciativas como el "Giro Técnico", la compañía transfiere el know-how necesario para la correcta instalación.
El protocolo técnico riguroso exige:
Preparación de superficie (CSP): El sustrato debe tener el perfil de rugosidad adecuado (según norma ICRI) para garantizar la adherencia mecánica y química.
Tratamiento de puntos singulares: Las juntas de dilatación, medias cañas y pasantes de tuberías son los puntos críticos de falla. Se deben utilizar bandas elásticas y refuerzos de geotextil compatibles con la membrana líquida.
Respeto a los espesores de capa: La impermeabilización funciona por espesor de película seca. Aplicar menos material del especificado ("estirar" el producto) compromete la resistencia a la presión hidrostática.
La presencia de expertos de la marca en ferias y obras permite auditar estos procesos, asegurando que las especificaciones de laboratorio se cumplan en campo.
La sostenibilidad en la construcción a menudo se asocia únicamente con materiales reciclados, pero la durabilidad es su componente más fuerte. Una estructura impermeabilizada correctamente no requiere intervenciones mayores en décadas.
Las soluciones presentadas por MAPEI se alinean con criterios de construcción sostenible. Al proteger el concreto y el acero, se evita la demolición prematura y el consumo de recursos para reparaciones. Además, muchas de estas membranas cementosas son compatibles con el agua potable (certificaciones para tanques de reserva), garantizando que no haya migración de sustancias tóxicas al agua de consumo, un aspecto crucial para la salud pública.
El análisis de las patologías del concreto asociadas a la humedad revela que la impermeabilización es una disciplina de ingeniería de alta precisión. La consolidación de MAPEI como líder en este segmento en Colombia, con un crecimiento del 30% en su operación general, valida la aceptación del mercado hacia soluciones de mayor especificación técnica.
Para el diseñador y el constructor, la elección del sistema de impermeabilización debe basarse en un análisis de riesgo y vida útil. Las tecnologías de membranas líquidas y cementosas flexibles ofrecen una respuesta robusta a los desafíos climáticos y estructurales del país. La inversión en estas soluciones químicas de construcción es, en última instancia, una póliza de seguro sobre la integridad del patrimonio construido.
Para acceder a las fichas técnicas, detalles constructivos CAD/BIM y manuales de aplicación de los sistemas de impermeabilización, se recomienda consultar los recursos oficiales de ingeniería. Visite el portal técnico de MAPEI Colombia.