La brecha de habilidades técnicas es una de las patologías silenciosas más críticas en la industria de la edificación en América Latina. Mientras la química de los materiales avanza hacia formulaciones de alta complejidad, con polímeros modificados, nanotecnología y fraguados controlados, la capacitación en el sector construcción a menudo se rezaga, dependiendo en gran medida del empirismo y la transmisión oral de conocimientos no estandarizados. Esta desconexión entre la tecnología del producto y la técnica de aplicación es la causa raíz de un alto porcentaje de fallos en obra, postventas y sobrecostos por reprocesos.
En respuesta a esta problemática estructural, Mapei ha desplegado su estrategia educativa itinerante: el Giro Técnico Mapei. El impacto social de esta iniciativa ha sido reseñado por diarios nacionales como El Nuevo Siglo, destacando la formación técnica de 1.300 personas en el ciclo 2025, con el rigor de un diplomado pero la accesibilidad de un taller práctico.
En la ingeniería forense, se estima que una fracción significativa de las fallas en recubrimientos, impermeabilizaciones y adhesivos no se debe a la calidad del material, sino a errores en la preparación de la superficie, la dosificación de la mezcla o el respeto a los tiempos abiertos. El operario de obra, a menudo formado en la práctica informal, desconoce las exigencias reológicas de los materiales modernos.
La falta de formación técnica obreros y profesionales intermedios genera un círculo vicioso:
Ineficiencia: Desperdicio de material por mezclas incorrectas.
Patología: Desprendimientos, filtraciones o fisuras prematuras.
Desconfianza: Cuestionamiento injustificado sobre la calidad de las marcas fabricantes.
Para una multinacional que invierte millones en I+D, garantizar que el usuario final sepa utilizar el producto es tan vital como fabricarlo. La educación deja de ser un acto de filantropía para convertirse en un imperativo de sostenibilidad del negocio y de responsabilidad con la infraestructura del país.
El "Giro Técnico" se conceptualiza no como una serie de charlas comerciales, sino como un programa de transferencia de conocimiento itinerante. En su edición 2025, la iniciativa ha ampliado su cobertura geográfica para descentralizar el acceso a la información especializada.
El despliegue logístico ha permitido llevar la capacitación a más de 15 ciudades de Colombia. La ruta trazada rompe con la concentración habitual de eventos en la capital, abarcando nodos de desarrollo urbano críticos como:
Eje Cafetero: Pereira y Manizales.
Costa Caribe: Barranquilla, Cartagena, Montería.
Región Andina y Suroccidente: Cali, Medellín, Ibagué, Villavicencio, Bucaramanga, Tunja y Pasto, además de Bogotá.
Esta capilaridad geográfica asegura que los estándares de calidad promovidos por la compañía sean homogéneos en todo el territorio nacional, permitiendo que un proyecto en Montería tenga las mismas garantías de aplicación que uno en el norte de Bogotá.
Uno de los hallazgos más relevantes del informe de gestión es la diversidad del público impactado. El programa no se limita al instalador base. La convocatoria ha logrado reunir a ingenieros, arquitectos, residentes de obra, personal del área de compras, diseñadores de interiores, jefes de mantenimiento y calculistas.
Esta integración de la cadena de valor es estratégica. Al capacitar al área de compras, se evita la adquisición de materiales incompatibles por desconocimiento técnico. Al formar al residente de obra, se mejora la supervisión. Al certificar al aplicador, se asegura la ejecución. Se crea, así, un ecosistema de conocimiento alineado.
La metodología del programa combina la fundamentación teórica con la demostración práctica. No basta con leer una ficha técnica; es necesario entender el "porqué" de las especificaciones.
Los módulos de capacitación sector construcción impartidos abarcan las líneas críticas del portafolio, enfocándose en la correcta aplicación de los productos y sistemas constructivos. Los asistentes reciben instrucción sobre:
Diagnóstico de sustratos: Identificación de niveles de humedad, planicidad y resistencia antes de instalar cualquier recubrimiento.
Sistemas de Impermeabilización: Protocolos para zonas húmedas, cubiertas y estructuras enterradas, áreas críticas donde el error cuesta caro.
Adhesivos y Boquillas: Técnicas para la instalación de formatos grandes (Big Slabs) y materiales de baja absorción, que requieren morteros con aditivos poliméricos específicos.
Miguel Perilla, gerente general de la compañía en Colombia, destaca que estos espacios no son unidireccionales, sino que sirven para "conocer de primera mano las necesidades técnicas del mercado". Esta retroalimentación permite a la empresa ajustar sus soluciones a las realidades locales de la construcción colombiana.
Desde su lanzamiento en 2020, el Giro Técnico se ha consolidado como una de las estrategias de responsabilidad social más robustas de la firma. El acumulado histórico revela que se ha capacitado a más de 3.000 personas en el país.
En un sector con altos índices de informalidad laboral, recibir una certificación por parte de una multinacional líder global otorga un valor tangible a la hoja de vida del trabajador. La formación técnica de obreros dignifica el oficio, transformando al "ayudante empírico" en un "instalador certificado". Esto incrementa su empleabilidad y, a su vez, eleva el estándar general de la industria.
La gratuidad de la iniciativa elimina las barreras de acceso económico a la educación especializada, democratizando el conocimiento técnico de alto nivel que, habitualmente, estaría reservado para postgrados o cursos costosos.
La educación es el vehículo para la adopción de la innovación. El sector constructor es tradicionalmente conservador y resistente al cambio. La introducción de "innovaciones sostenibles" o de nuevos sistemas químicos requiere una labor pedagógica intensa.
El Giro Técnico actúa como el canal de difusión para las nuevas tecnologías que MAPEI introduce al mercado, como las presentadas en Expoconstrucción. Sin este componente educativo, la innovación correría el riesgo de ser subutilizada o mal aplicada. Al capacitar a 1.300 personas en las últimas actualizaciones del oficio, se acelera la curva de adopción de materiales más eficientes y ecológicos.
La inversión en capital humano es, posiblemente, la inversión con el retorno más alto a largo plazo para la industria de la construcción. El éxito de convocatoria del Giro Técnico MAPEI, con más de 1.300 profesionales certificados en su última edición, demuestra que existe una avidez de conocimiento en el mercado colombiano.
Frente al desafío de la calidad y la durabilidad de las infraestructuras, la respuesta no reside únicamente en el saco de cemento o el balde de impermeabilizante, sino en las manos que lo aplican. Al asumir el rol de educador técnico, MAPEI no solo asegura el desempeño de sus productos, sino que contribuye activamente a la profesionalización de un sector que es motor de la economía nacional. La construcción del futuro requiere materiales de vanguardia, pero, sobre todo, requiere mentes y manos calificadas para utilizarlos.
Para inscribirse en las próximas jornadas de capacitación y acceder a material didáctico, se invita a los interesados a visitar el sitio web oficial. Visite el portal técnico de MAPEI Colombia.