Artículo de los creadores de Life Reusing Posidonia segundo Premio Mapei 2018

Artículo de Carles Oliver, Antonio Martín, Xim Moyá, Alfonso Reina, Maria Antònia Garcias, ganadores del segundo premio del Premio Mapei 2018  por el proyecto Life Reusing Posidonia por el Bloque de 14 viviendas de protección pública de alquiler en Formentera cuyo objetivo es mejorar la habitabilidad de las viviendas.
 16 abril 2019. 13:18

LIFE REUSING POSIDONIA / 14 VPO EN FORMENTERA

El proyecto Life Reusing Posidonia nos ha permitido enfrentarnos de manera rigurosa a la pregunta ‘¿qué significa sostenible en el sector de la construcción?’

El proceso se inició en el año 2009 con la contratación de una consultoría ambiental para que redactara un documento guía que identificase en qué vectores y cómo se podía reducir el impacto ambiental de las edificaciones promovidas por el IBAVI, para cumplir los objetivos de  la Estrategia Energética de la Unión Europea - Objetivo 20/20/20 y la directiva de eficiencia energética 2010/31 / UE que exige que a partir del 31 de diciembre de 2018 todos los edificios públicos sean de consumo casi nulo, en inglés NZEB (Nearly Zero Energy Building), así como reducir el consumo de agua de red en entornos urbanos con problemas de calidad y/o suministro durante la estación estival.  

A finales del 2009,  la gerencia del IBAVI encargó al Departamento Técnico la redacción de un proyecto de 14 viviendas de protección pública en régimen de alquiler en la calle Sant Jaume 14, en Formentera, que incorporara los resultados de dicho estudio.

La iniciativa se paralizó en 2011 con el cambio de gobierno y en plena recesión económica, por lo que se procedió a la búsqueda de financiación externa, presentando el proyecto a la convocatoria del programa europeo LIFE+ 2012 en la categoría de gobernanza ambiental, para proyectos de ‘Adaptación al Cambio Climático’.

En 2014 se iniciaron las obras bajo la tutela del proyecto LIFE, que por un lado supuso el blindaje de los sistemas constructivos del edificio prototipo frente a los cambios que se pueden producir durante las obras, y por otro amplió el alcance de la investigación al incorporar la campaña de monitorización en colaboración con la Dirección General de Energía y cambio Climático de las Islas Baleares (DGECC) y la Universidad de las Islas Baleares (UIB), paso imprescindible para testear la idoneidad de las soluciones adoptadas y poder ofrecer datos contrastados a las administraciones con competencias en el sector de la edificación para decrecer en consumo de recursos y crecer en calidad de vida en el escenario actual de aumento de temperatura global.

De este modo se reduce la vulnerabilidad de los entornos humanos al cambio climático, se garantiza la eliminación de la pobreza energética en los edificios, y  se prohíbe la participación en procesos de explotación laboral o de recursos naturales en países del tercer mundo, al exigir los certificados de producción justa como mecanismo para asegurar las condiciones laborales de los países productores en un escenario de mercado libre y economía globalizada.

Desde nuestro punto de vista no estamos tecnológicamente preparados para reducir a cero los efectos colaterales de la construcción a escala de ciudad y asumir el sobrecoste que eso supondría, y se trata de abrir líneas de investigación adaptadas a la realidad geográfica de cada proyecto.

La investigación realizada en el proyecto ‘Reusing Posidonia’ constata el interés de introducir ‘porcentajes de mejora’,  imprescindibles para transformar paulatinamente los modelos industriales actuales responsables del exceso de emisiones de CO2 a la atmósfera o la deforestación de bosques, entre otros. Los indicadores analizados han sido los siguientes:

- Emisiones de CO2 durante la construcción del edificio.

Porcentaje de reducción: 60%.
Se han evitado 746.245,59kg/CO2.
Cálculo realizado mediante el programa TCQ i banco BEDEC del ITEC.

-Consumo de energía útil durante la vida útil del edificio.

Porcentaje de reducción: 75%.
Consumo máximo: 15 kWh/m²/año.
Consumo medido sobre la facturación de los inquilinos.

- Consumo de agua.

Porcentaje de reducción: 60%.
Límite máximo 88 l/persona y día.
Consumo medido sobre la facturación de los inquilinos.

- Producción de residuos durante las obras.

Porcentaje de reducción: 50%.
Producción estadística 70,36 t.
Producción real 33,38 t.

Actualmente existe un consenso más o menos generalizado sobre la necesidad de reducir el consumo de agua, la producción de residuos y las emisiones de CO2 durante la vida útil de los edificios, y sin embargo, no hay un debate generalizado sobre la importancia de reducir las emisiones de la fabricación de los materiales (energía gris).

Para reducir este impacto en las Islas Baleares, se han ensayado soluciones basadas en la recuperación de las industrias locales artesanas de producción ecológica con materias primas de km 0, las cuales se encuentran en peligro de extinción.

Salvo excepciones, se trata de pequeñas empresas familiares que no disponen de ecoetiquetas, pero el carácter local permite inspeccionar personalmente la producción.  En Baleares disponemos, entre otros, de la piedra de marés, la cerámica cocida con biomasa, o la cal cocida con aceite reciclado y su uso permite un cierto nivel de autosuficiencia. La utilización combinada de estos materiales locales disponibles con aquellos importados que sí tienen sellos de certificación ambiental constituye un modelo que permite reducir más de un 60% las emisiones de CO2 durante las obras.

Los premios recibidos a nivel local, nacional e internacional, han dado visibilidad al proyecto y han valorado la componente cultural en el debate contemporáneo sobre arquitectura y cambio climático.

El proyecto ha derivado en línea editorial del IBAVI, que desde el 2015 exige el cumplimiento de valores ambientales similares en la totalidad de sus proyectos, y que suponen unas 500 viviendas en fase de redacción, licitación o ejecución de las obras. Por ejemplo, proyectos como las 43 VPO en la calle 18 de Ibiza redactado por M. Peris y J. Toral, construido con muros de carga de bloque de tierra comprimida (BTC) y una demanda prevista de calefacción y refrigeración de 1,92Kwh/m2; o las 24 VPO de la Av. Pere Matutes 72 de Ibiza redactado por S. Torres y A. Guardiet, de muros de carga de termoarcilla cocida con biomasa y una demanda prevista de calefacción y refrigeración de 4,50Kwh/m2.

Todos estos proyectos demuestran el compromiso de la administración pública para abrir camino en la I+D en el campo de la vivienda en España y cambiar la percepción de las personas sobre la calidad de la vivienda pública, en general de mayor calidad que la de promoción privada, ya que debe pasar más controles de calidad y no priman los criterios comerciales.

Para entender correctamente la adecuación de este trabajo con las distintas regulaciones de cambio climático,  consideramos fundamental enfrentar la condición de ‘sencillo’ con ‘fácil’. Los modelos de producción del SXX basados en el consumo de combustibles fósiles han permitido el fácil acceso a soluciones muy complejas, y sin embargo, a veces la utilización de recursos locales como la madera resulta extremadamente difícil si no existen los circuitos de suministro adecuados. Para recuperar el consumo de materiales de construcción artesanales, locales y ecológicos consideramos necesario recuperar la ‘sencillez conceptual’. Por ejemplo, secar posidonia de la playa y colocarla en la cubierta como aislamiento, aunque su ejecución sea más laboriosa. Como contrapartida, en lugar de invertir en una industria química situada a 1.500 km, dedicaremos el mismo presupuesto a una mano de obra local poco cualificada que tiene que extender la posidonia al sol para secarla y compactarla en los palés reutilizados para conseguir 16 cm de aislamiento en cubierta. Además, resulta que la sal del mar actuará como biocida natural. El producto será completamente ecológico.

En el caso de la recuperación de productos locales tradicionales sin industria activa, como la posidonia, las administraciones públicas son las que deben promover su uso, tal como se ha hecho con la recuperación de los muros de piedra seca, pues requieren un conocimiento que en general se ha perdido.

La utilización de materiales naturales, más frágiles que los industrializados, requiere seleccionar los principales sistemas constructivos al principio del proceso de diseño. La organización de los espacios y las decisiones formales deben ser el resultado del conocimiento de las ventajas y las limitaciones de los materiales. Aprender de Louis Kahn:

‘Si piensas en un ladrillo, le preguntas: "¿Qué quieres, ladrillo?"
Y el ladrillo dice: "Me gusta un arco".
Y si le contestas: "Mira, los arcos son caros, y puedo utilizar un dintel de hormigón.

Qué te parece?
El ladrillo dice: "Me gusta un arco".
Como veis, es importante respetar el material que utilizáis.’

La selección de materiales de este proyecto surge de un estudio de mercado en función de su coste económico, de la energía incorporada y de la adecuación a los niveles de confort requeridos. La mayoría no son habituales en obra nueva, y es difícil encontrarlos en un almacén de construcción convencional, ya que han sido relegados a trabajos de restauración, o incluso se ha olvidado su uso. Todo ello ha supuesto un esfuerzo muy elevado que esperamos sirva para que a quien le interese pueda hacer uso de todas estas técnicas. Por desgracia, la sostenibilidad es un asunto extremadamente complejo que requiere el estudio de múltiples variables, a veces contradictorias entre sí, que exigen el apoyo de información y documentación que no siempre resulta accesible. Por ese motivo, la documentación de este proyecto es de acceso libre y está disponible en la web www.reusingposidonia.com con la finalidad de poner nuestro grano de arena en esta investigación colectiva.

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